La Librería de Otraparte

Visita nuestra tienda virtual en
libreria.otraparte.org

Un puente entre el
Génesis y el Apocalipsis

Por José Pardo Llada *

Gonzalo Arango —ahora con el pelo más largo que nunca— llega a la redacción de Cromos con aire furtivo, sigiloso. Sugiere que lo invite a un tinto en la cafetería Sabana y allí declara con acento subversivo:

—Cubano: ¡tengo una bomba!

¿Te metiste de terrorista?

—No, que tengo una bomba periodística. Me voy del nadaísmo.

¿Esa renuncia significa que estás arrepentido de tu vida como nadaísta?

—Ningún arrepentimiento. No me arrepiento de nada. En el nadaísmo, hasta lo peor fue importante.

¿Y qué consideras que fue lo mejor?

—Que nos hizo conscientes de que era posible ser y vivir sin pedirle permiso al statu quo, que fue el que tuvo que renovarse y cambiar sus estatutos morales y materiales, desgarrándose en un proceso doloroso y avaro de autosuperación suicida de supervivencia.

¿Al apartarte del nadaísmo, seguirás escribiendo?

—Sí, seguiré comunicando. Creo que Angelita y yo seremos más allacito instrumentos de la divinidad para expresar la vida y sus sueños de realidad. Daremos nuevos testimonios de testamentos eternos.

¿Y quién es la Angelita que tanto nombras?

—Angelita es la raíz alada de la luz. Da la vida a la luz y da la luz a la vida.

¿Vives con Angelita?

— ...Por supuesto. Y trabajamos en la vida todo el tiempo, en la creación de nosotros mismos.

¿Y de qué viven Angelita y tú?

—Como dice Rimbaud, sabemos dar nuestra vida entera todos los días. De eso vivimos: del amor.

¿Qué es el amor para Gonzalo Arango?

—Lo que dice Angelita: “Amar es dar lo que el otro está buscando y es devolver lo que encontró”.

¿Crees que el mundo se salvará exclusivamente con amor?

—Sin amor no se hace el mundo, pero tampoco se hace con él, según Malraux. De ningún modo el desamor salvará al mundo. El odio es la destrucción, el antimundo.

Ahora que dejas el nadaísmo, ¿a qué te vas a dedicar?

—A no pensar. A vivir de los sentidos y a caminar con Angelita.

¿Ingresas entonces a la secta de los hippies caminantes?

—Caminante sí, hippie, no.

¿Estás contra los hippies?

—Es que los hippies van en una nube de nada. Nosotros iremos por los caminos de la eternidad, que son los caminos de la perfección.

Apartado del nadaísmo, ¿fundarás un nuevo movimiento?

—Nada de movimientos. Seremos un puente de amor entre el Apocalipsis y el Génesis. Seremos guías en la noche y fuertes en el desencadenamiento del Ego.

¿Qué Ego?

—El Ego atómico consumidor que va a estallar en la mente mercantil de esta fantasiosa irrealidad llamada civilización.

¿Y no seguirás publicando la revista Nadaísmo?

—Por publicar eso anduve perdido en el barro y la niebla de la ciudad, buscando avisos como un mendigo para sobrevivir. Eso se acabó. La literatura no merece mi alma y yo la estaba subastando en los arrabales bancarios de la sociedad anónima, en antesalas de generales y gerencias.

Entonces ¿no más revistas?

—No más. Me libero. He ganado el calvario y mi resurrección. La abyección es amarga. El dinero no puede retarme en el terreno del espíritu. Desprecio el dinero.

¿Y no trabajas en un nuevo libro?

—Sí, uno que llamo Providencia.

¿De qué trata?

Providencia es la nueva natividad sobre la tierra incorporada al cosmos. Noventa y nueve textos, cada uno ilustrado con un dibujo de Angelita.

¿El libro tiene algo que ver con la Isla Providencia?

Providencia no es la isla, sino el camino. Providencia es apocalipsis y fundación, Providencia es amor. Y el amor es la chispa que va a incendiar a Hollywood, Sodoma del sistema occidental, y a revivir al hombre, soplo apagado.

Todo eso —perdona Gonzalo— me suena a utopía.

—Es la realidad que no hemos realizado.

¿Cuándo publicarás el libro?

—No sé cuándo, ni dónde.

¿Prosa o poesía?

—Revelaciones. Yo me salvo de la locura mesiánica oyendo a Angelita, que me repite, acechando mi ego profético: “Tú no eres un profeta, eres un pecueco, eres un hueco...”.

Y en esta nueva etapa de “revelaciones”, ¿qué libros lees?

—Ya no leo. Los libros son trampas de ratones, con queso podrido de razones. Y lo dice el más bárbaro lector que recuerda la Universidad de Antioquia. Pregúntale a Botero, el pintor, que fue el peor lector.

Y este Gonzalo ex profeta, que ya no lee libros, ¿qué es?

—Un ser en evolución de ser.

Y ya en este plan de renunciamiento, tú, que siempre has sido amigo de manifiestos y declaraciones, ¿no tienes un mensaje especial de despedida?

—Ninguno.

¿Ni siquiera a tus ex compañeros nadaístas?

—A mis amigos nadaístas les digo que nos veremos en el camino cuando salgan del laberinto.

¿Te has peleado con tus colegas?

—No, los amo. Si el nadaísmo nos salvó, del nadaísmo también tenemos que salirnos y salir del callejón al camino.

______

* Cubano nacionalizado colombiano, fue uno de los políticos y periodistas más importantes de la isla antes y durante el gobierno de Fidel Castro. En 1962 se exilió en Colombia, donde empezó como columnista y director de Occidente de Cali, más tarde fue editor de la revista Cromos y director del semanario Mirador de Medellín. En Colombia continuó su carrera política con un movimiento cívico que lo llevó al Congreso. Ha ocupado cargos diplomáticos y publicado una decena de libros.

Durante su permanencia en Cromos, Pardo Llada publicó un buen número de entrevistas breves y bravas a las que bautizó “Entrevistas insolentes”. Realizadas dentro del formato de preguntas y respuestas rápidas y cortas, tuvieron mucha acogida entre los lectores. Hemos escogido dos distintas que publicó sobre el tema del nadaísmo en mayo de 1972, con diferencia de una semana. Una fue con Samuel Ceballos, famoso hippie nadaísta de San Andrés; y la otra con Gonzalo Arango, el poeta que fundó el nadaísmo.

Fuente:

Antología de grandes entrevistas colombianas. Selección y prólogo de Daniel Samper Pizano, Editorial Aguilar, Santafé de Bogotá, 2002, pp. 435 - 437.

^